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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Identidad sexual

 Imagen by DamasArt©



Salieron del armario en el pueblo natal. No dudaron en llevarse las maletas.




miércoles, 23 de marzo de 2011

Incondicionales


Con Sancho Panza he recorrido caminos intrincados, sin desasosiegos. Él todo lo hacía posible. Era el alfarero de mis cuencos vacíos -mendigos de luz y esclavos del olvido- Fue mi guía, es mi amigo… ahora, es cuando toca estar a su lado. Lo sostengo mientras le susurro al oído: —Ladran Sancho… seguimos juntos, compañero— Y el veterinario, acaba su trabajo.



martes, 1 de febrero de 2011

Rebeca [Finalista - Concurso Imaginarte minificciones en cadena]

Imagen diseño exclusivo by DamasArt© 



Rebeca  


—Es ahora cuando vuelves a nacer Rebeca—aseveró el cirujano con una mueca satisfactoria, mientras le quitaba las vendas.
Incorporándose lentamente -hecha un manojo de nervios- la muchacha bajó de la camilla y se puso de pie.
—He vuelto a nacer doctor... -Reafirmó la joven- ¡Muchas gracias!—
De la entrepierna, ya nada colgaba.

viernes, 29 de octubre de 2010

Brujas


—Para practicar vudú y manipular esos fetiches humanoides, antes, deberías saber ciertas cosas —dijo— casi en un susurro, la abuela Nicomedes. Pero la oí y en ese preciso instante, confirmé, definitivamente, mis dotes de bruja. Fue entonces, que previo acuerdo del pago —dos cigarritos y un chupito de aguardiente por cada clase— comenzó la doctrina. A escondidas, comenzamos a reunirnos por las noches, en las que me fue revelando teorías herméticas. Habló de la piedra filosofal, de la materia quinta esenciada, de ancestrales alquimistas… Presa del encantamiento de su voz, agudizaba los oídos para empaparme de tal sabiduría, aunque esperaba con ansias algún tipo de liturgia. —Ya llegará la iniciación, en ceremonia de alta magia blanca —decía— y repetía: “Luna nueva bendita, con tus cuatro cuartos crecientes, en tus idas y venidas, tráeme muchas de éstas semillas”

Anoche, mientras escribía este relato, caí en un sueño profundo, hasta que la abuela Nico, cual tromba, irrumpió en la sala:

—Nena, ¡despierta! Es viernes ¡Son las vísperas de Halloween! ¡Ya es la hora! ¡Y por favor, llámame Carmen, gurisa!... que de no haber muerto, nadie, nunca jamás, hubiese sabido que me llamaba Nicomedes—







En recuerdo de mi abuela materna —que no conocí— Se bautizó a sí misma:
Carmen Cajes. Cuando murió se supo la verdad: Se llamaba Nicomedes Zaragoza.
No era bruja, yo sí.





jueves, 14 de octubre de 2010

Marioneta fiel

Imagen diseño exclusivo by DamasArt©  para "Marioneta fiel"

Había aceptado cumplir el rol del muñeco. El hombre ya lo había agotado todo. Maldijo a Dios y a la ciencia… Alguna vez incluso, pensó hasta en vender el alma al diablo. Y como contrapartida, también se hincó de rodillas en devota oración. Pero todo seguía igual. Cada noche, aún cansado por la faena del día, al regresar a casa, comenzaba con el extenuante ritual para transformarse. El polvo opaco era imprescindible, le ayudaba a disimular el sudor del estrés. Luego el lápiz que compró en MAC, el Powerpoint eye pencil.  “A prueba de agua. Con acabado mate. De aplicación suave. No se mueve y se mantiene durante horas”…Recordaba la voz de la vendedora, mientras dibujaba la expresión de marioneta. Y las sombras. Y las pestañas verdes del añejo carnaval… Ya era todo un experto en productos de maquillaje. No había tiempo para ver películas ni fútbol ni noticias. Tardaba el tiempo justo para meterse en la cama, donde lo recibía, llenita de amor y ternura, Dalia, su amada esposa. Y para acabar el ritual, la abrazaba y le cantaba, hasta que quedaba profundamente dormida. Al menos ahora, podía yacer junto a ella. Antes, creía que él, era el perchero de la entrada.

martes, 12 de octubre de 2010

Que las hay, las hay…


Había aceptado cumplir el rol del muñeco. Juan, treinta y tres años, actor. Volvía al teatro luego de su larga reclusión para recuperarse de adicciones varias, las que comenzaron con el alcohol, a los veintinueve, cuando apareció degollado en la escalera, su inseparable amigo Chueco, el perro.
Recuperado y aunque tembloroso por la emoción y los nervios, se lanzó al escenario. Un éxito. El público, a pesar del intenso maquillaje que le ocultaba por completo las facciones del rostro, vitoreaba su nombre — ¡Juan! ¡Juan! — vanagloriando el regreso.
Pocos días después del estreno, en ventanilla del teatro podía leerse:
“Obra suspendida por duelo”
Y en los periódicos, el titular:
“Macabro hallazgo, aparece actor muerto, clavado con alfileres”.

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