martes, 8 de junio de 2010

Sorpresa


Hubiera sido terrible tener que dar explicaciones esa noche. Habíamos quedado en ir al cine, pero él, además, tenía preparada una cena íntima para sorprenderme. Inventé un dolor de muelas y pedí un taxi. No podía desilusionarle, llevaba cuatro sujetadores Wonderbra.

2 comentarios:

Sinuhe dijo...

jejeje, es lo que tienen estos inventos del demonio¡¡ :)


Abrazoss

Danik Lammá dijo...

Ayudan solo un ratito jaja

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