viernes, 28 de mayo de 2010

Fuga (Primer premio Concurso Minificciones abril 2010)

Imagen disparadora del Concurso by Damasart ©


Y agoto todos mis recursos, apelo, incluso, a las plegarias. Yo también necesito madurar. Me urge, una de estas mañanas, nada más abrir los ojos, calzar zapatos de terciopelo, salir al balcón, disfrutar de la tenue brisa que roza la cara… y sentir que por fin, algo, ha cambiado. ¡Descubrir que estoy viva! Que no puede ser posible, que la luz de tu casa aún, siga siendo mi faro. Que me perdí antes de llegar a la cima de la montaña. Que mi universo, no puede ser más estrecho que la cerradura por la que huiste… cuando te volviste, cobardemente, tan pequeño.


jueves, 27 de mayo de 2010

Amores del pasado de "Cartas dormidas"


Mi primer amor y muy amado Holbie:

No puedes imaginar cuan feliz soy de recibir esta carta tuya. Agradezco a mi compañera de biblioteca que me haya convencido de entrar al facebook, de otra manera, jamás nos hubiésemos reencontrado. Como no recordar querido, las puntadas que, con amor, remendaba los agujeros de tus andadas… Si en algo he sido especialista es en zurcidos. Luego la vida nos hizo tomar distintos caminos, mientras tú, soñabas con las curvas de mis caderas, yo, mi amado, intenté recordarte en todos los amores que pasaron. Finalmente me casé con Sastre, de quien me he divorciado hace un buen tiempo, a causa de un deslumbramiento amoroso que tuvo con una mujerzuela joven, Singer, una eléctrica de porquería que lo chifló por su delgadez y finura. Que no le chillaba, argumentó el muy canalla. ¡Ay Holbie! te eché tanto de menos al recordar entonces lo que gozabas tú, untándome con aceite para que mis chirridos no molestaran a los vecinos por las noches…Verás, él le daba a diario al pedal, pero nunca fueron sus piernas ni un ápice de lo que las tuyas eran capaces, que, meciéndome sin cansancio me hacían vibrar. Aún recuerdo cuando amanecíamos juntos, abrazados y dormidos… Mas, enamorados de un sueño, despertábamos a tiempo de vestir a tus marionetas, en aquel viejo desván.Ahora me encuentro atolondrada por este reencuentro virtual, estoy vieja es cierto, me han quitado la columna para hacer una mesa-recibidor (el reciclaje está de moda) pero me encuentro fuerte todavía, hasta el punto que vivo de vez en cuando mis “aventurillas”. Actualmente me veo con un par de hermanos, ellos hacen que me sienta joven, libre y atrevida. Pero si tú crees que nuestro amor puede ser posible todavía, soy capaz de dejarlo todo por esperar tu regreso, incluso a los gemelos Leccese, aunque vaya todo sobre ruedas…

Tuya


Cima




PD: Todo un detalle lo de la foto, ahora estoy un poco oxidada, pero ilumino de lo lindo y te puedo acompañar en tus lecturas. Me han convertido en una lámpara.


miércoles, 26 de mayo de 2010

Sfumatto II


Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando acabó L'angelo incarnato. Inmediatamente después, comenzó a pintar La Gioconda.

lunes, 24 de mayo de 2010

Sfumatto

Una sonrisa se dibujó en su rostro, impertinente, burlona, casi sádica, observando la imagen de bruxista que le devolvía el espejo. Cual dama florentina, se quitó todo el vello de la cara, incluyendo cejas y pestañas. Engalanó su cuerpo con ropajes oscuros, de brocato y terciopelo. Destrenzó y cepilló el cabello. Maldijo la redondez y el gran tamaño de sus manos. Matizó con ellas el color gris y pálido de su faz, maquillándose con suaves tintes rosados. Las luces y sombras del polvo volátil, resaltaron la brillantez lustrosa, eso sí, de sus ojos almendrados. Y de este modo, se sucedió el mismo ritual, durante cuatro años. Hasta que un día, llamó a Salai y descubriendo el lienzo le dijo:
—Para ti, mi pequeño diablo— La sonrisa que en estos años me has dado. Felicidad, disgusto, una pizca de miedo y algún que otro enojo, para ser sincero—




Imagen diseño exclusivo para "Sfumatto" by DamasArt ©

viernes, 21 de mayo de 2010

Irreversible

Imagen diseño exclusivo by DamasArt-todos los derechos reservados-




No dije que lo sabía. Me hice cómplice y disimulé la grave enfermedad. Opté por mentir con descaro, sin hacer balances. Sonreí a cada gesto. ¡A él le costaba tanto mirarme! Volvió a colgarse la medallita grabada -Moni te ama- y a contar chistes vulgares. Practicamos el Kamasutra, hasta debilitarnos. Conseguimos leer -juntos- ¡por fin! “EL camino de las lágrimas”. Inolvidable. Empero, el desenlace, no se hizo esperar. —Lo siento—dije— entre sollozos, sin apartar la vista de la preciosa joya de compromiso —No se trata de un catarro pasajero. Los dos sabemos… La decepción terminal, es un mal incurable—

jueves, 20 de mayo de 2010

1902

Imagen diseño exclusivo by DamasArt-todos los derechos reservados-




No dije que lo sabía, solo cosas intrascendentes, tales, cómo recordarle que los calcetines se llevan del mismo color que el pantalón. Que prefiero miel antes que edulcorante… Sonrió cabizbajo al habitual monólogo, silenciándolo en un abrazo prolongado. En sus ojos tristes, vi reflejado mi pelo que parecía un nido de golondrinas. Arreglé por último, el cuello blanco inmaculado de su camisa y le di un beso en la punta de la nariz. Hace cinco años hoy, que me he marchado. Jamás respondí un e-mail. Y nunca sabrá, que ese maldito día, escuché su buzón de voz. Descubrí la clave.

martes, 18 de mayo de 2010

Delirio asteriano


La multitud de las gradas se alzó en pie con un largo ¡ohhhhhhhhhhhhhhhh! seguido por unánime silencio, ante la confusa embestida, del añojo astifino. – ¿Este el momento de cortar el rabo no? –Interrogó el toro a las autoridades, aplomado y rojo de la vergüenza, viendo venir a las vacas locas. Éstas, rompieron toriles, entraron a la palestra y lo sacaron a hombros, por la puerta grande.

sábado, 15 de mayo de 2010

FUGA (Finalista del Concurso abril 2010 Minificciones)



Y agoto todos mis recursos, apelo, incluso, a las plegarias. Yo también necesito madurar. Me urge, una de estas mañanas, nada más abrir los ojos, calzar zapatos de terciopelo, salir al balcón, disfrutar de la tenue brisa que roza la cara… y sentir que por fin, algo, ha cambiado. ¡Descubrir que estoy viva! Que no puede ser posible, que la luz de tu casa aún, siga siendo mi faro. Que me perdí antes de llegar a la cima de la montaña. Que mi universo, no puede ser más estrecho que la cerradura por la que huiste… cuando te volviste, cobardemente, tan pequeño.

martes, 11 de mayo de 2010

Final


Me resulta curioso escuchar por sobre todo, el centrifugado de la lavadora. Mientras huyo del centro, va quitando las gotas. Dentro de este caos, intento mantenerme alerta, no quiero perder el estreno, es la película de mi vida… Soy fan de mí misma y reservé en primera fila. Se ilumina la cartelera, círculo cromático vivo, nada de sepia -esto me gusta-. Mi rostro triplicado, sopla burbujas con agua jabonosa. Todo pasa tan… rápido que no alcanzo a ver las sonrisas. Un retorcijón en el estómago, advierte la inminencia de una fuerza centrípeta. Soy arrastrada hacia un hoyo -agüita azul profundo-las flores se marchitan-. Directo a mi cabeza, vuela el zapato -taco aguja-horma cuarenta y dos- lila, de mi primera suegra.

lunes, 10 de mayo de 2010

Cuando no duermen mis marionetas




“Si tu llegas a Madrid, ya eres de Madrid…” Anunciaba una publicidad.
Entonces vuelco una vez más sobre el papel (cuenco de mi tesoro escondido) toda la caterva de sensaciones que habitan en mí…
Y me encuentro con una horda de personajes en fila imperfecta, brotan desde mi azulado centro cardíaco… Fluyen hacia la sincronicidad universal, flotan… como hojas al viento en otoño y encontrarse quien sabe con que pensamientos y sentimientos que conforman tu energía, tu YO, tu SER… Tu TODO. Cierro los ojos… observo la marcha, no menos solemne por ser irregular… le voy dando forma, color… olor… sabor, a los desfilantes. Al principio marcha “Sam” materializándose por esta causa desde “El Caballero de la armadura oxidada”… con sus enormes platillos tañendo a ritmo perfecto, con la mirada fija y cristalina hacia el “centro”, con su paso constante, sereno, sencillo… Detrás el Arlequín inquieto, curioso, colorido, estrepitoso, infantil, gozoso… ¡divertido! Con llamaradas de fuego le sopla la nuca el Dragón, intentando encandecer los cascabeles que ha cosido en su bonete, el Gran Titiritero… Y ahí veo a La Maga… ¡OH!… La Maga, la que devora tiempos y conquista estrellas, la que relata con palabras exquisitas, la mil y una forma de hacer posibles y reales los sueños… Y aún sumergida en el invierno europeo, “Tapadito Blanco”, sin marcha, pero con paso elegante, con kilómetros de pestañas rizadas hacia atrás, que enmarcan el color café de su mirada naif… INCONSCIENTE, verdadera, desafiante… hacia la nada. Un viejo cansino arrastra con esfuerzo, una caja sujeta por un cordel de platino. Asoman desde ella cabezas humanas con cientos de palabrerío estéril… certezas, realidades, circunstancias… alaridos. A lo alto y desde el arco iris, batiendo sus alas se aproxima Catalina Mariposa, la que un día decidió enfrentarse al riesgo de ser eterna y aceptar entonces el reto de descubrir quien era… ¿Una mujer que quería ser mariposa o una mariposa que quería ser mujer? Y abro los ojos… y me doy cuenta que con todos ellos y otros centenares, reales o inanimados, viajo a ti cada noche para acercarte ese beso que te entrego, porque estás aquí… aunque tu sitio, físicamente, no sea conmigo. Porque también siento la caricia de tu cuerpo cuando me doy la vuelta en mi cama para lograr dormir… tu cama, nuestra C.A.M.A. Y no sé si te espero… pero te espero. Y me sorprendo ante tanto suceso errante, hilvanados quien sabe a que tejido del destino… Es entonces cuando me limito a “dejarte solo” porque esto que te pasa (aunque nos pasa) es una historia solo contigo. Con tus tiempos, tus valores, tu propio sentir, vivir y soñar… Y solo tú puedes entrar a ese sitio, al rincón de tu alma, para hablar con el sabio. Pero te echo de menos… esté donde esté y haga lo que haga, estaré siempre contigo. Y te hablaré al oído… para decirte sólo dos palabras: TE AMO.


Madrid
Septiembre 2005


[De cartas dormidas]

jueves, 6 de mayo de 2010

Rating


Y de repente, un agujero negro que todo lo chupa… me arrastra sin que pueda hacer nada. Una potente voz viene del fondo… La reconozco y me río de los boludos -Yo no lo miro- Como cuando nadie había votado a Menem ¡Dejate de joder! — Buenas noches Américaaaa”—

Obra de arte

Imagen by DamasArt [Todos los derechos reservados] diseño exclusivo para este mini-relato



Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared, discutimos, seriamente, esos cambios de lexemas en nuestros verbos irregulares «tener-tengo» «amar-amé».


— ¿Pintamos? —
— Yo le daba una lavada de cara con lejía —

Por fin, quitamos el polvo, cambiamos de lugar el revistero, compramos un mando universal y restauramos el óleo: "Convivencia". Aunque sigue pendiendo, en el mismo lugar.

martes, 4 de mayo de 2010

Terror



Confinada a convertir paja en oro por una mentira, la muchacha ,haría lo que fuera para escapar de esa horrible prisión. Entregó sus perlas y diamantes, hasta que ya nada le quedó de valor. Entonces el gnomo -que entraba y salía por el cerrojo- prometióle continuar con el hechizo, con una única condición —Me entregaréis a vuestro primer vástago— Y, desesperada, la joven aceptó.

El llanto del neonato le hizo abrir los ojos. — ¡Es un varón! — Anunció la partera a los padres adoptivos, expectantes, detrás del cristal — ¿Que nombre llevará esta saludable criatura?— 

La puérpera, primeriza de trece años, entre lágrimas y éter, balbuceó: 
— Rumpelstiltskin— y se desmayó.

El cartero II (Final)

...............................¿Por qué ahora? ¿Por qué codearse con la muerte, por qué pensar que la soledad no es buena cuando había creado su perfecta y sincrónica vida?

Pensó en ella.








2ª parte y final:


Así llegó el final de Abril, las noticias no hacían otra cosa que hablar del comienzo prematuro del calor en Madrid. Estaba exhausto ya, confundido, sus sentimientos nobles de otrora le suplicaban espacio. No podía olvidar la imagen de la anciana que volvía en pesadillas noche tras noche. Un año llevaba muerta allí. Tan solo las empresas que no cobraron sus cuentas se “acordaron” de ella. Solo entonces comenzó a ser “necesitada”…

Luchando contra su ya casi enloquecido corazón, desbordado por el miedo a sufrir, refrenando todo deseo que avasallaba a su cuerpo, intentó nuevamente volver a ser el cartero de antes. Serio, cumpliendo su tarea sin involucrarse demasiado con el afuera, ni siquiera con sus compañeros. No volvería a hacer el ridículo nunca más exponiendo su vida, tan reservada en los últimos años que la convertían en un misterio volcado en algunas de sus canciones, que dejaban entrever aquel pedacito ínfimo de vida en que había sido feliz, y lo mucho, mucho que padecía por acomodarse a sobrevivir.

Era inminente el regreso a Madrid para recoger algunas pertenencias que allí le quedaron. Casi una cuarentena de días intentó convencerse que iría, volvería a ver a aquella mujer, le contaría un trozo de su vida, la amaría ese corto tiempo y se despediría de ella para siempre, para recordarla en su guarida solitaria. La mayor probabilidad de ella -siendo Sudamericana- era que regresara a Buenos Aires, donde estaba su casa, demasiado inhóspito es el tema “inmigrantes” en Europa como para correr riesgos venturosos en España. Pensando en todo eso, a mitad de semana, antes de marchar, llegó correspondencia certificada para “Cristina” y otra vez de Manuel, pero esta vez, con los datos correctos de remitente. Pulsó el timbre “C” del séptimo piso satisfecho por haber acertado el buzón…

— ¿Puede bajar a firmar? —

—Ahora mismo— respondió Cristina— con tono de castañuela en la voz.

—¡Buenos días carteru*! Ante todo voy decite una cosa: muchas gracies—



La miró con cara de asombro mientras le acercaba el bolígrafo para que firmara. — Sí, si, es que la carta que me dejaste, no era para mí, era para la chica del “B”, pero se mudó unos días antes y no sé con que destino, la verdad, así que abrí la carta pensando que podría encontrar algún dato para hacérsela llegar… pero cuando leí esas palabras, sentí un enorme impulso por conocer a esa persona -ruborizándose lo dijo- y como traía su número de teléfono, le llamé… Un poco para decirle lo que había pasado y otro poco por infinita curiosidad. En conclusión - dijo- estamos en contacto, pues ya ves, el destino parece, ha querido que nos conozcamos y francamente estoy muy conmovida… Así que por eso te doy las gracias, fuiste tú quién depositó la carta en mi buzón.— Bueno, anda, me alegro por ti, seguiré trayéndote cartas de él entonces.—dijo sonriendo— Se despidió y giró su cuerpo estremecido, son la sensación de que todos los letreros del universo le indicaran el camino, hacia una aldea, a la que no quería ir… No se imaginó nunca tampoco que un impulso, una corazonada, lo haría partícipe alguna vez de una historia como ésta, o cualquier otra… Como la de la anciana. Miró sus manos, las sintió volverse humanas, hambrientas de caricias perennes. Lo envolvió una brisa frágil, con el olor de aquel cuerpo tibio que había dejado, sin posibilidad y el permiso del abrazo espontáneo, deseoso de reconstruir un sentido, un deseo de tener a alguien más por quién vivir.

Y con todo eso, fue a Madrid. Allí se amaron con la punta del alma temblorosa en los besos. Ambos eran conscientes del adiós. La vio quedarse en la Terminal de Autobuses, inmóvil, disimulando una sonrisa, para esconder la lluvia de lágrimas que refractaban como un prisma al arco iris, descomponiendo la luz. Prometieron no llamarse ni interferir en la vida del otro, se comprometieron al intento de soltar la sorpresa del encuentro, que parecía limitarse, por todas las fronteras. No pudieron. Una semana después estaban llorando los dos, abrazados al teléfono, echándose de menos. Volvieron a apelar al juicio e intentar el desarraigo, más no hacían otra cosa que pensarse cada instante de sus vidas. Dos vidas, que debían cambiar radicalmente para vivirla en común.

Permanecieron en críptico silencio. Reflexivos. Apelando a la agonizante dosis de raciocinio que perdura, cuando estalla el amor. Apagar ese volcán, era como querer tapar con un solo dedo la inmensidad del sol...



Llegó el verano y con él, las vacaciones. Y aunque su plan era irse a Galicia y airearse al sol en sus playas... Terminó su último día de trabajar, recogió cuatro cosas y enloquecido como león encerrado que rompe la jaula, salió desbocado. A buscarla. Sin avisarle, de sorpresa… Quería decirle tantas cosas...si es que ya ni respiraba bien sin verla. Y ella… tan triste, estaba próxima a resignarse para emprender el regreso al país donde vivía. El solo hecho de pensarla tan lejos físicamente lo empujó hacia la locura, a derribar laberintos internos, a deshacer las amargas promesas, a zambullirse a un mundo que lo dejaba vulnerable, pero del que ya no era capaz de escapar. La soñaba día y noche y sabía con certeza que ella lo amaba tanto como él.

Se reencontraron con toda la locura de un amor primitivo, se devoraron acoplando sus cuerpos, eran engranajes de una pieza perfecta, como dibujados por una mano suprema. Volvió la ilusión a sus rostros y en el corazón, la peligrosa osadía adolescente que subleva raciocinios. Exploraron infinitos laberintos secretos, abrieron cada celda hermética de una pasión dormida, acicalada de sueños a punto de extinguir. Lloraron de gozo, ante el marco de diferentes lugares que la llevó a conocer, la abrazó también con la rima de su cultura, se descubrieron sensibles ante la riqueza de la historia, que los bendecía en cada beso de amor.La llevó también a su pueblo, le enseñó sus costumbres, dónde nació, como vivió… Fueron días de cuento, un librito de fantásticas figuras troqueladas, pinceladas por el sol...

Con el fin de las vacaciones llegó lo que no deseaban, una nueva separación, la vuelta a la rutina para él, a dejar de ser humano para volverse carne de cañón. Y volvió el miedo, la incertidumbre, el mensaje dañino de los modelos parentales, los mandatos sociales, el descreimiento de la felicidad. Volvió un vacío mucho más profundo que cualquier posibilidad de dignificar la vida. Volvió la culpa. Y el silencio, una vez más…



Seis meses más tarde… Llegó a su casa, abrió el buzón, le rozó los dedos la tibieza de una carta…Se sentó en los escalones del portal y leyó:



“¡Hola guaje*! Taba cebando unos mates* y acordeme de que va facer un añu que nos conocimos. ¿Tovía me ames como yo a ti? Ye que esti amor me tien comía hasta los güesos. Na, solo quería decite que toy contigo y recordate lo MUCHO, MUCHO que te amo, solo por eso ye el mi mayor deseu ¡QUE SEAS FELIZ!

¡Ah¡ Por ciertu… ¿Qué quies pa comer el día del nuestru aniversariu? ¿Humita* o fabá*? ja!



La tu moza* jejejeje!!!!!”



Sonrío. Subió las escaleras. Abrió la puerta y la abrazó…


FIN


El "carteru" hoy:

Imagen by DamasArt [Todos los derechos reservados]



*En Bable lengua asturiana:

Carteru: Cartero,

Orbayü: Llovizna.

Embruxu: Embrujo.

Fabá: Fabada, comida típica de Asturies (Asturias) a base de fabes (alubias - porotos).

Guaje: Niño

Moza: Novia


Otros:

*Humita: Relleno típico del norte de Argentina a base de granos de maíz (choclo) que se utiliza para varias opciones: empanadas, canelones etc.

*Mate: infusión típica de Argentina y Uruguay.


Curiosidades:

Esta típica costumbre de los países del Río de la Plata...

Esta infusión fue utilizada originariamente por los indios guaraníes, quienes utilizaban la yerba mate. Los Jesuitas, que se establecieron en la zona que hoy ocupa la provincia de Misiones (Argentina) mejoraron su cultivo, por lo que allí se ubican los mejores yerbatales.Actualmente la yerba (hoja de yerba mate picada) se puede adquirir en paquetes de 1/2 y 1 kilo, y en la región productora, fraccionada en bolsitas.El recipiente en el que se ceba el mate, es el "mate", que puede ser el tradicional, hecho de calabaza curada, o un jarrito de loza o enlozado, o madera. La infusión se toma con bombilla, y se puede cebar dulce o amargo. El recipiente que contiene el agua para la cebadura es la pava, cuya agua se considera "a punto" unos grados anteriores a la ebullición. Si el agua hierve, no sirve para el mate. Esta costumbre es bien hogareña en Argentina y Uruguay aunque se ha popularizado, y actualmente hay lugares en donde se usan termos, para trasladarse con el equipo de mate, para tomarlo en cualquier lugar u ocasión.




Escrito en Asturias en 2007

lunes, 3 de mayo de 2010

El cartero

Mientras la luz del flexo cuadriculaba las paredes, un cigarro encendido entre los dedos temblorosos, masticaba los últimos minutos de angustia de una noche de desvelo. A la seis de la mañana se encendió el radio reloj. Se incorporó maldiciendo el descontrol de su biorritmo, antes de que comenzaran a sonar el resto de sus meteóricas alarmas: el televisor y el teléfono móvil. Apenas había podido conciliar el sueño. Las turbulencias en su mente eran más aniquilantes que cualquier pesadilla.
Incierto, irreverente y forzoso el destino lo devolvió a su tierra luego de pasar once penosos y solitarios meses en Madrid.
Día 1 de abril. Se levantó sin prisa pero con los nervios de punta. Bebió café, volvió a fumar. Se duchó, volvió a fumar… Fumó dos más en su coche en el trayecto desde Langreo hasta Mieres. Era su primer día de reparto allí. Sabía hacer su trabajo, era rápido, ágil, concentrado. Hacía quince años que era cartero, todo lo que quería era una rutina laboral en su pueblo, cumplir con lo suyo y vivir “acomodado” en sus emociones sin demasiados sobresaltos. Con el abandono de su mujer, a la que había querido con locura, el que lo llevó al mismísimo puñetero infierno de tormentos, ya había sido bastante. Se juró entonces no volver a casarse, ni a enamorarse…
Pocos días antes de volver, en Madrid conoció a una mujer. Fue imprevisto, sorpresivo, impactante… En el único encuentro sexual que tuvieron, los dos se besaron el alma... No hubo tiempo para las palabras, apenas existía la certeza de la despedida, que fue sencilla, sin ceremonias, ni lágrimas. La sonrisa nerviosa, un abrazo apretado y tibio, nada más.
Llegó a la oficina de correos pocos minutos antes que el camión, ahí estaban los que a partir de entonces serían sus compañeros, se movió junto con ellos para realizar la descarga de paquetes, algunos, llenos de cartas. A pesar de sus nervios, una vez más, afloró a sus pensamientos esa satisfacción que le provoca comprobar que aún se escribe tradicionalmente. No era amigo del Chat, apenas usaba Internet y ni siquiera tenía correo electrónico.Todo era desconocido, hasta las calles de Mieres. Ya dentro de la oficina se dirigió a la jefa que le indicó los casilleros y su mesa. Cogió el mapa, ordenó la correspondencia y con un gesto de “estoy perdido” preguntó
— ¿Por dónde empiezo? — Así salió a la calle… Una vez más, hacia lo desconocido, en un día soleado, de los pocos extraordinarios en los que Asturias dibuja caprichosa a su propia bandera. Sudaba. No hacía calor, ni frío. Era el crucigrama que llevaba en el carro que desbarajustaba sus pasos.
Pensó en ella.
Con los días y poco a poco se fue adueñando del lugar y comenzó su juego: Calle Xixón*; Calle Pérez de Ayala, Langreo, Luarca… Como una partida de ajedrez, simple comenzar a mover las piezas si conoces el juego y todo un desafío frente a un nuevo rival. Jaque mate en el último buzón.


Pensaba en ella.


Cada pensamiento era un alarido de nostalgia, un insondable deseo inconsciente de volver a creer, de empaparse los ojos. Un deseo al que no estaba dispuesto, ya había decretado su vida. Rutina. Al fin y al cabo la rutina le ofrecía seguridad. Trabajar, dormir, hacer música, salir a beber, alguna amiga con quién compartir momentos, fumar, aburrirse… un poco morir.Una mañana de orbayü* en la que salió bien preparado con su chubasquero le llamó la atención una carta que venía del extranjero:


"Cristina
Cai* del embruxu* 7º - 33600
Remitente: Manuel, France"


Excepcionalmente tuvo curiosidad. Se dirigió hacia la calle sospechando el portal posible, el único edificio con más de cinco pisos allí. Sería sencillo, mirar en el buzón que dijera Cristina y a continuar. De todos modos era una carta que no podría ser devuelta por falta de datos. El desconcierto fue ver que de los cinco buzones del séptimo piso, había tres con el nombre: Cristina, el “B”, el “C” y el “E”...
La carta parecía moverse inquieta entre los dedos longilíneos de sus manos fuertes y particularmente estéticas. Pulsó los tres timbres, solo contestó Cristina la del “E” pero no conocía a ningún Manuel. Y sintió “algo”, un tibio calor, como un aire de susurros con olor a esperanza. Pensó en ella y como si fuera ella la que empujara su mano, depositó el sobre blanco con el rayado típico en los bordes de vía aérea, en el buzón del “C” -la inicial del nombre de la mujer de Madrid-.Se alejó pensando en la tontería que acababa de hacer y al mismo tiempo en una posible historia de amor. Era la primera vez que se sentía involucrado en una carta, en un trozo de papel que lo inducía a creer en los sueños y emociones de dos personas que pudieron haberse conocido en otro sitio; y enamorado… Tal vez estaba plasmando allí algo apenas manifiesto de lo que comenzaba a sentir… “Ojala me llame” — pensó — sorprendiéndose a sí mismo — En su fuero más íntimo, sabía que había comenzado a echarla de menos desde el mismo momento en que se dijeron adiós. Pero estaba su “decreto” y su contradicción. Los días siguientes fueron un -no poder- apartar de sus recuerdos los ojos y el olor de aquella mujer. Luchando aún con la posibilidad de haberse quedado pillado, caminaba rumbo hacia una destinataria de carta certificada, -aviso de corte del suministro de energía eléctrica-. Pulsó varias veces el timbre, el televisor encendido podía oírse desde afuera, sin embargo nadie contestaba. Otra vez un giro al protocolo y a sus costumbres, de reclamar respeto al trabajador. Era simple: Devolver el aviso con el característico “No responde”. Sin embargo, tuvo una nueva sensación, una fuerza invisible y temblorosa lo llevaba a insistir. Y a la vuelta de terminar su recorrido volvió a pasar por allí. Se acercó, volvió a llamar varias veces, el televisor continuaba dando las noticias de España. Era una casita, el pequeño jardín parecía llorar en la sequía de sus plantas marchitas. Miró todo lo bien que se podía distinguir desde el pequeño y antiguo pórtico de madera hacia la ventana, notó la figura de una persona sentada en un sofá a través del visillo semitransparente. Tal vez tuviera problemas auditivos, entonces decidió cruzar el pórtico, se acercó a la ventana, golpeó con fuerza el vidrio, pero la silueta que estaba dentro ni se inmutó. Tal vez dormía y aún lo extraño de tal situación, se marchó.Al día siguiente pasó otra vez por allí y otra vez la fuerza que lo empujaba… Y otra vez la misma imagen, la misma cadena de TV embarullando el silencio de esa inquietante escena. Volvió a llamar y nada… No contento con ello y ya muy consternado llamó al 112. Todo su cuerpo era un temblor alarmante, una angustia en el pecho que lo asfixiaba. Temió lo peor.Tras todos los procedimientos correspondientes, los agentes de la guardia civil derribaron la puerta y entraron. Comenzó a emanar desde adentro un fuerte y nauseabundo olor fétido. Era una mujer bastante mayor. Estaba muerta. Al cartero le temblaron las piernas, se sintió apenado por no haber echo lo propio el día anterior, pero a juzgar por el olor a descomposición, ese cuerpo llevaría un buen tiempo así. Tuvo que declarar el triste descubrimiento y un transeúnte común fue escogido como testigo de la labor policial. Aturdido llegó a su casa, reblandecido por todos sus sentidos, abatido… y solo. Le pesó el dolor de la vida misma, pensó muchas hipótesis sobre la anciana, cobró vida su soledad, en ella sentada en aquel sofá. Se vio a sí mismo, lloró... ¿Por qué ahora? ¿Por qué codearse con la muerte, por qué pensar que la soledad no es buena cuando había creado su perfecta y sincrónica vida?


Pensó en ella.


Continuará...
< *Pronunciaciones en bable (Lengua asturiana):

Carteru: cartero.
Xixón:
Gijón

orbayü: llovizna muy fina (garúa)

Cai del embruxu: Calle del embrujo

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